viernes, 3 de abril de 2009

El dolor de la muerte de su hijo

Terrible episodio. Una madre que ve morir a su Hijo. Que lo ve morir de esa manera. Que lo ve morir en esas circunstancias...Nunca podremos ni remotamente sospechar lo que significó de dolor para su corazón de Madre el contemplar, en silencio, la pasión y muerte de su Hijo. Ella, su Madre. Ella, que sabía perfectamente quién era Él. Ella que humanamente habría querido anunciar a voz en grito la nefanda tragedia de aquel gesto deicida, en un intento de arrancar a su Hijo de la manos de sus verdugos. Ella, que en último término habría preferido suplantar a su Jesús... Ella tuvo que callar, y sufrir, y obedecer. Esa era la voluntad de Dios. Y con el corazón sangrante y desgarrado, de pie ante la cruz, María repitió una vez más, sin palabras, en la más pura de las obediencias, “hágase tu voluntad”.¡Hasta dónde tuvo que llegar María en su amor de Madre! ¿De verdad no habrá amor más grande que el de dar la propia vida? Alguien se ha atrevido a decir que sí; que sí hay un amor más grande. Casi como corrigiendo al mismo Cristo, alguien ha osado afirmar que sí lo hay y ha escrito esto:“... porque el padecer, el morir, no son la cumbre del amor, porque no son el colmo del sacrificio. El colmo del sacrificio está en ver morir a los seres amados. La más alta cumbre del amor, cuando, por ejemplo, se trata de una madre, no está en dar la propia vida a Jesucristo, sino en darle la vida del hijo. Lo que una mujer, una madre debe padecer en un caso semejante, jamás lengua humana podrá decirlo; compréndese únicamente que, para recompensar sacrificios tales, no será demasiado darles una dicha eterna, con sus hijos en sus brazos” (Mons. Bougaud).Son una y la misma la cumbre del amor y la cumbre del dolor. Y en lo alto de esa cumbre, el ejemplo de nuestra Madre brilla ahora más luminoso aún. ¡Qué pequeños somos a su lado! ¿Qué son nuestras ridículas cruces frente a ese colmo de su sacrificio? ¡Qué raquítico es tantas veces nuestro amor ante esa cima de su amor! ¡Quién supiera amar así!

SEMANA SANTA: "Virgen de los Dolores"

Cuánto admiramos a la Virgen dolorosa por haber sufrido como sufrió, por haber amado como amó. ¡Cómo quisiéramos ser como Ella! María, la Virgen dolorosa El dolor, desde que entró el pecado en el mundo, se ha aficionado a nosotros. Es compañero inseparable de nuestro peregrinar por esta vida terrena. Antes o después aparece por el camino de nuestra existencia y se pone a nuestro lado. Tarde o temprano toca a nuestras puertas. Y no nos pide permiso para pasar. Entra y sale como si fuese uno más de casa.El sufrimiento parece que se aficiona a algunas personas de un modo especial. La vida de la Santísima Virgen estuvo profundamente marcada por el dolor. Dios quiso probar a su Madre, nuestra Madre, en el crisol del sacrificio. Y la probó como a pocos. María padeció mucho. Pero fue capaz de hacerlo con entereza y con amor. Ella es para nosotros un precioso ejemplo también ante el dolor. Sí, Ella es la Virgen dolorosa. Asomémonos de nuevo a la vida de María. Descubramos y repasemos algunos de sus padecimientos. Y sobre todo, apreciemos detrás de cada sufrimiento el amor que le permitió vivirlos como lo hizo.

jueves, 2 de abril de 2009

SEMANA SANTA: ¿POR QUÉ CAE EN FECHAS DIFERENTES?

¿CÓMO FUNCIONA LA FECHA DE PASCUA?




La variación en la fecha de Semana Santa responde a que el Año Litúrgico que por tradición la fija, no se ciñe al año solar, sino al ciclo lunar, que antiguamente dominaba los calendarios. Concozca los detalles La Semana Santa 2008 comenzó el pasado 16 de marzo con el Domingo de Ramos y culminará el 23 de marzo con el de Resurrección, pero en 2007 empezó a principios de abril y en 2009 lo hará a mediados de ese mes, lo que significa que cada año cae en diferente fecha.




¿Por qué la Semana Santa varía cada año y en cambio la Navidad o la Epifanía son fiestas fijas?





La variación en la fecha de Semana Santa responde a que el Año Litúrgico que por tradición la fija, no se ciñe al año solar, sino al ciclo lunar, que antiguamente dominaba los calendarios. En cambio, la Navidad y la Epifanía son fijas porque fueron establecidas por razones políticas de la Iglesia -imponer el culto a Jesús- en las mismas fechas en que se realizaban ritos paganos de honra al Sol, a Mitra o a Osiris, para reemplazarlos y desaparecerlos. La Pascua fue originalmente judía y se celebraba cuando se producía la primera Luna Llena tras el equinoccio de Primavera en el Norte (Otoño en el Sur), en memoria de la noche en que Moisés y las 12 tribus huyeron de Egipto; de ahí que, tanto el Pesaj (Pascua judía) como la Pascua cristiana siempre concuerden con esa fase lunar, aunque casi nunca se sepa en qué mes solar caen. El problema es que el mes lunar tiene 28 días y el solar unos 30, lo que crea una fundamental diferencia que los judíos solucionaron con el almanaque lunisolar que guía sus fiestas: su Pascua es siempre el 14 de Nissan del calendario hebreo, que puede corresponderse con algún día de marzo o abril del gregoriano, pero siempre en Luna Llena. Pero para la Iglesia no es tan sencillo compatibilizar su almanaque litúrgico lunar con el calendario gregoriano solar que ella misma impuso en 1582, porque las fases de la Luna (cuatro por mes) no responden al mismo día del mes solar. Ya que el equinoccio de Primavera en el Norte se produce entre el 20 y el 21 de marzo, la primera Luna Llena posterior puede así, de un año al otro, dispararse de ahí hasta abril, en orden a esa diferencia de dos días al mes que existe entre ambos calendarios. Puesto que Jesús era judío, no cabe duda que su Ultima Cena con sus 12 discípulos para celebrar la Pascua, fue un jueves de plenilunio y en memoria de esto es que los cristianos hacen coincidir la suya con la Luna Llena. Como todo judío, lo que Jesús festejaba era la Pascua como fiesta de la libertad, del fin de la esclavitud bajo los faraones, pero el cristianismo cambió no sólo este concepto, sino su fecha. Los primeros cristianos celebraban la cena de Pascua observando que el Jueves Santo fuese alumbrado por la Luna Llena inmediata posterior al equinoccio de marzo, fase que debía producirse antes de la puesta de Sol en Jerusalén. Pero en el año 325, el primer Concilio Ecuménico en Nicea decretó que nadie debía observar la Cena del Señor (jueves) usando el 14 de Nissan según la manera de los judíos para su Pascua. De tal manera, la Cena de Resurrección (ya no el Jueves Santo) debía celebrarse el primer domingo tras la primera Luna Llena después del equinoccio de Primavera; y en caso de coincidir con la Pascua Judía, postergarse para el domingo siguiente. En 2008 la fase de Luna Llena se formará el viernes 21 de marzo a las 18:41 hora de Jerusalén, de ahí que la Pascua cristiana o Cena de Resurrección se celebrará el domingo 23; en 2007 fue el 2 de abril. La Pascua judía, en cambio, será este año el 18 de abril debido a que es el día que en 2008 se corresponde con el 14 de Nissan del almanaque hebreo; en 2007 fue el 1 de abril, 24 horas antes de la cristiana. Debido a que la Semana Santa es el centro del año litúrgico católico, otras fiestas móviles, como Miércoles de Ceniza o Pentecostés, cambian cada año su fecha en relación a ella.

lunes, 30 de marzo de 2009

Semana Santa: Como se vive

Hola, aqui les presento un fotovideo para que vean como Catacaos vive la Semana Santa, además de la invitacion a toda la feligresía a participar de este evento.
En esta ocasión se pone en práctica las costumbres religiosas de la población, y se busca dar a conocer a los visitantes la importancia que tiene esta tradicional celebración cristiana en la zona.
La celebración de la Semana Santa en la ciudad artesanal es considerada como una de las fechas más importantes del calendario turístico, y año tras año congrega a miles de turistas, tanto nacionales como extranjeros.